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sábado, 30 de agosto de 2014
lunes, 11 de agosto de 2014
PASADIZO AL CENTRO DE MI CASA
Acabo de llegar del centro,
prendo la tele y un pucho. Hay mucho
que indagar acá adentro. Todo está disperso y yo
estoy pasando por una etapa de transformación. Abajo
de mi cama algunas cajas lloran. Camino 4 horas desde el sillón
hasta la hornalla. Camino 7 horas desde la hornalla hasta
la ducha. Camino 10, 20, veinticinco horas
hasta la ventana del balcón. Hay muchas cosas que no recordaba.
En casa es muy fácil perderse porque las paredes
crecen como plantas.
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Ciudad Patio
Alguna vez todos tuvimos la iniciativa de prender fuego. Alguna vez todos nos prendimos fuego: íntegramente. Nos consumimos desde afuera-hacia adentro-hacia afuera hablando sobre nuestras propias llamas: nos besábamos.
Alguna vez todos tuvimos la iniciativa de besarnos.
Chica con tapado negro, capucha negra, pelo. Negro. En el medio del campo verde súper verde:
escribo:
lo que no sé de las imágenes
Ya no puedo ser ésta
por haberme mostrado tanto
porque todos me conocen
y creen poder predecirme.
Ya no puedo ser ésta
tengo que
estar lejos de casa
de mi país
lejos
lejos.
Es loco pensar
que en algún lugar estoy yo,
naciendo.
Chica con tapado negro (caperucita negra) está en el medio de lo que parece un campo verde. Más verde de lo que vi en toda mi vida (¿qué va a pasar ahora con todos los verdes que percibí antes?). Va por el camino de tierra; se aleja y llega a un grupo de árboles. Todo esto está pasando en Brasil. Ese tipo de campos que parecen ciudades; hermoso, porque la imagen se ve borrosa, grabada con una cámara casera por dos chicos. Ahora aparece ella de cerca, después él, y se miran a través de un papel celofán. El papel transparente crea colores (los hace nacer de la transparencia: la no-nada). Miran cómo la luz se divide y los pinta de un arcoíris suave. Los convierte en cosas de otro mundo que ojalá fuera este mundo. Después termina el video y el chico muestra sus ojos negros a la cámara.
Me acuerdo de todo, como si todavía los estuviera viendo; me acuerdo de todo y no me lo quiero olvidar. Pienso que es una de mis películas favoritas, mientras mi imagen de la imagen de la chica negra y verde, se va para quedarse en no sé qué rincón oscuro de mi mente.
Me acuerdo de todo, como si todavía los estuviera viendo; me acuerdo de todo y no me lo quiero olvidar. Pienso que es una de mis películas favoritas, mientras mi imagen de la imagen de la chica negra y verde, se va para quedarse en no sé qué rincón oscuro de mi mente.
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lunes, 28 de julio de 2014
De chica soñaba con una casa
hecha de alfombras: paredes de alfombras
y techos de alfombras. Cerraba los ojos
y convertía mi habitación en el Reino de las Cosas de Alfombra.
Me sentaba en frente de la tele a mirar dibujitos
y me los imaginaba a todos
viviendo en sus casas de alfombra.
Una casa así, toda acolchonada y sensible,
es un portal. Guarda que si apoyás
la mano en esa pared, terminás en el universo
de la alfombras circulares.
Guarda que la de este techo
está viva, y se despierta
con el perfume del chocolate. Yo advertía, así,
a Rocko y a Heffer de las posibles desapariciones
a través del silencio de las alfombras.
Jamás pude hablarlo con nadie
porque papá decía que esa casa era solo mía
y que podía volver cuando quisiera; pero
lo que ni él ni nadie sabía,
es que yo ya había entrado a esa casa,
hacía mucho tiempo,
y que nunca iba a poder salir.
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miércoles, 2 de julio de 2014
J. CHEEVER
El nadador
acá
"Era un hombre esbelto –parecía tener la especial esbeltez de la juventud– y, si bien no era joven ni mucho menos, esa mañana se había deslizado por su baranda y había descargado una palmada sobre el trasero de bronce de Afrodita, que estaba sobre la mesa del vestíbulo, mientras se enfilaba hacia el olor del café en su comedor. Podía habérsele comparado con un día estival, y si bien no tenía raqueta de tenis ni bolso de marinero, suscitaba una definida impresión de juventud, deporte y buen tiempo. Había estado nadando, y ahora respiraba estertorosa, profundamente, como si pudiese absorber con sus pulmones los componentes de ese momento, el calor del sol, la intensidad de su propio placer. Parecía que todo confluía hacia el interior de su pecho. Su propia casa se levantaba en Bullet Park, unos trece kilómetros hacia el sur, donde sus cuatro hermosas hijas seguramente ya habían almorzado y quizá ahora jugaban a tenis. Entonces, se le ocurrió que dirigiéndose hacia el suroeste podía llegar a su casa por el agua."
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domingo, 29 de junio de 2014
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