miércoles, 17 de diciembre de 2014

* * *



En Siberia,
una chica apareció muerta en su cama,
congelada.
El bloque de hielo que la cubría
tenía un perímetro de 5 metros.
En la tele aseguran desconocer su origen.
Dicen que científicos de toda Rusia
investigan el caso
con perplejidad y desesperación,
porque una semana después
el espisodio se repitió.
Las semanas pasan
mientras el miedo invade.
Ahora el debate incluye a los cuerpos celestes.
Los astrónomos estudian
inesperados cambios planetarios.
Las hipótesis que circulan por internet
son bastante bizarras.
Con mi novia nos pasamos horas riéndonos
de las teorías apocalípticas
que anuncian una nueva era del hielo.
Una era del hielo
que acabará con todos nosotros.

Esta mañana me desperté sintiendo
mi casa más fría que nunca.
Al mediodía sonó el teléfono:
la tía Úrsula había aparecido congelada
en la mesa del comedor.
Todavía no sé qué decir,
qué pensar.
Un objeto desconocido
orbita nuestro sistema;
nuestro sistema no-solar.
Quisiera tener otras certezas
además de poder reconocer
cuándo me despierto viva.



***

lunes, 27 de octubre de 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

LOS CUERPOS AUDIOVISUALES




Hoy, en mi casa, apareció 1 serpiente de cristal.
No lo cuento por novedad, 
lo cuento por miedo.
6 meses atrás, por mi ventana del 7mo piso, 
entraron 3. Esta vez transparentes. 
Me asusta, 
me asusta el método
de esas criaturas silenciosas.
Siempre es el mismo: 
nos miramos durante media hora, sin interrupciones,
y desaparecen.
Hasta hace un rato, estaba segura 
de que no era un problema de mi percepción; 
los focos de transmisión entre mi cuerpo y el mundo
funcionaban como de costumbre. 
El resto de las cosas también:
los sistemas seguían aplastando al individuo,
y las formas de comunicación seguían transformandosé.
Todo estaba como siempre, 
pero las serpientes seguían apareciendo.


Hace 3 horas que se fue la de hoy, 
adentro de su cuerpecito de cristal 
corría una luz LED verde agua. 
Pasan los minutos y me doy cuenta 
de que esta vez todo es distinto. 
La sustancia de las cosas está empezando a mutar,
los faroles de la calle alumbran cuerpos computalizados,
las alfombras de los departamentos 
se prenden como luces de neón,

SÍ,

es eso lo que quieren las serpientes:
◕ vienen a despertar los cuerpos audiovisuales ◕
para llevarnos a un mundo
sin capital.



***

sábado, 30 de agosto de 2014

FLYER



y la verdad es que
los tres son estrellas
porque se oye
el descubrimiento de la verdad
individual




***


GENTE CAJAS








***

"Rebeca en piyama", una criatura de otro lado en proceso







***
Helga Milena N

lunes, 11 de agosto de 2014

PASADIZO AL CENTRO DE MI CASA


Acabo de llegar del centro,
prendo la tele y un pucho. Hay mucho
que indagar acá adentro. Todo está disperso y yo 
estoy pasando por una etapa de transformación. Abajo
de mi cama algunas cajas lloran. Camino 4 horas desde el sillón 
hasta la hornalla. Camino 7 horas desde la hornalla hasta 
la ducha. Camino 10, 20, veinticinco horas 
hasta la ventana del balcón. Hay muchas cosas que no recordaba.
En casa es muy fácil perderse porque las paredes
crecen como plantas. 



***

Ciudad Patio



Alguna vez todos tuvimos la iniciativa de prender fuego. Alguna vez todos nos prendimos fuego: íntegramente. Nos consumimos desde afuera-hacia adentro-hacia afuera hablando sobre nuestras propias llamas: nos besábamos. 
Alguna vez todos tuvimos la iniciativa de besarnos. 


Chica con tapado negro, capucha negra, pelo. Negro. En el medio del campo verde súper verde:
escribo:

lo que no sé de las imágenes

Ya no puedo ser ésta
por haberme mostrado tanto
porque todos me conocen
y creen poder predecirme.
Ya no puedo ser ésta
tengo que
estar lejos de casa
de mi país
lejos 
lejos.
Es loco pensar
que en algún lugar estoy yo,
naciendo. 


Chica con tapado negro (caperucita negra) está en el medio de lo que parece un campo verde. Más verde de lo que vi en toda mi vida (¿qué va a pasar ahora con todos los verdes que percibí antes?). Va por el camino de tierra; se aleja y llega a un grupo de árboles. Todo esto está pasando en Brasil. Ese tipo de campos que parecen ciudades; hermoso, porque la imagen se ve borrosa, grabada con una cámara casera por dos chicos. Ahora aparece ella de cerca, después él, y se miran a través de un papel celofán. El papel transparente crea colores (los hace nacer de la transparencia: la no-nada). Miran cómo la luz se divide y los pinta de un arcoíris suave. Los convierte en cosas de otro mundo que ojalá fuera este mundo. Después termina el video y el chico muestra sus ojos negros a la cámara.

Me acuerdo de todo, como si todavía los estuviera viendo; me acuerdo de todo y no me lo quiero olvidar. Pienso que es una de mis películas favoritas, mientras mi imagen de la imagen de la chica negra y verde, se va para quedarse en no sé qué rincón oscuro de mi mente. 


***

lunes, 28 de julio de 2014



De chica soñaba con una casa 
hecha de alfombras: paredes de alfombras
y techos de alfombras. Cerraba los ojos
y convertía mi habitación en el Reino de las Cosas de Alfombra.
Me sentaba en frente de la tele a mirar dibujitos
y me los imaginaba a todos
viviendo en sus casas de alfombra. 
Una casa así, toda acolchonada y sensible,
es un portal. Guarda que si apoyás
la mano en esa pared, terminás en el universo 
de la alfombras circulares. 
Guarda que la de este techo 
está viva, y se despierta
con el perfume del chocolate. Yo advertía, así,
a Rocko y a Heffer de las posibles desapariciones
a través del silencio de las alfombras. 
Jamás pude hablarlo con nadie
porque papá decía que esa casa era solo mía
y que podía volver cuando quisiera; pero
lo que ni él ni nadie sabía,
es que yo ya había entrado a esa casa,
hacía mucho tiempo,
y que nunca iba a poder salir. 



***

miércoles, 2 de julio de 2014

J. CHEEVER


El nadador

acá

"Era un hombre esbelto –parecía tener la especial esbeltez de la juventud– y, si bien no era joven ni mucho menos, esa mañana se había deslizado por su baranda y había descargado una palmada sobre el trasero de bronce de Afrodita, que estaba sobre la mesa del vestíbulo, mientras se enfilaba hacia el olor del café en su comedor. Podía habérsele comparado con un día estival, y si bien no tenía raqueta de tenis ni bolso de marinero, suscitaba una definida impresión de juventud, deporte y buen tiempo. Había estado nadando, y ahora respiraba estertorosa, profundamente, como si pudiese absorber con sus pulmones los componentes de ese momento, el calor del sol, la intensidad de su propio placer. Parecía que todo confluía hacia el interior de su pecho. Su propia casa se levantaba en Bullet Park, unos trece kilómetros hacia el sur, donde sus cuatro hermosas hijas seguramente ya habían almorzado y quizá ahora jugaban a tenis. Entonces, se le ocurrió que dirigiéndose hacia el suroeste podía llegar a su casa por el agua."



*** 

domingo, 29 de junio de 2014

Nueva 1.2



yo*no*quiero*ser*sólootro*producto*más*demi*generación




fotografía: Jaime Martinez
***

Nueva


(efectos o repercuciones de GUMMO)



Jesús

Estoy encerrada en mi habitación hace 5 horas
prendo un cigarrillo
y aparece un niño de piel verde y tres filas de ojos,
usa orejas de conejo rosadas. No sé si está muerto o estoy muerta.
El niño lleva una pistola en una de sus manos,
me dice en voz baja:
gritá tu nombre tres veces y no cerrés los ojos:
es el ritual de la salvación,
afuera hay gente peligrosa, yo te voy a ayudar
a construir la barrera para que puedas salir. 



La estética de las cámaras analógicas y la juventud perdida 


Año 97
dos chicos con campera de jean
le disparan a un gato negro.
Está lloviendo en el medio de un campo;
el pasto crecido;
el gato se convierte poco a poco en el barro que
nace de la lluvia.
Una voz canta I am crying for you,
y yo estoy crying y la lluvia está crying
llorando por tratar de entender esta nueva estética.
Cómo puedo detener
el agua que cae desde arriba,
el agua que me hace gritar mi nombre;
la lluvia es un pedazo de mi cuerpo que está naciendo.
Soy argentina
nací en la primera presidencia de Menen,
Carlos Saúl y volé a la estratósfera en diez minutos
por eso vivo en el espacio exterior
y los únicos amigos que tengo son marcianos.
No sé si amo a mi país
porque los países son copias de un país que usa máscara
y en el centro del campo que llueve en el año 97
está muriendo un gato;
está siendo baleado un gato negro.
Yo sospecho que tengo campera de jean
sospecho que la policía en mi país hace lo mismo
y mata inocentes, ellos dicen: a los negros hay que pegarles un tiro.
Yo no sé si amo a mi país. Yo no sé cómo conceptualizar
un país. Yo no sé cómo irme de vuelta a la estratósfera.
Parece que todo era mentira
y yo no soy un marciano
y yo no soy una chica
y yo no soy un chico con orejas rosadas de conejo;
YO SOY UN GATO NEGRO
otro más
pero igual soy feliz porque me cubre un vidrio 
que detiene las balas, porque la década del odio eran los 90,
no ahora:
el agua me hace gritar mi nombre para que
la lluvia siga siendo un pedazo de mi cuerpo que esté naciendo,
todo el tiempo.


***

viernes, 20 de junio de 2014

poemas de MAMÁ


Preparada para renacer


.Esfera perfecta
sin comienzo ni fin.


Por quererla


Por quererla la vestía.
La abrigaba
la tapaba
la protegía.
Lazo-tan-fuerte-le ató a su cuello
que murió de noche mientras dormía.


Muerte absurda


Como extenuante carrera
hacia ninguna parte
agotaban sus vidas.
Adentro un fuego encendido
que carcomía.
Energía, entropía
preferible no dejarle nada
a los gusanos.
Sin embargo
con pavor los descubrió un día
preparando sus trajes para el festín.


Vestida de madre


Hay espejos infinitos que nos mienten dulcemente.
Cuando miro tu carita de sol de otoño,
tibia y con olor a golosina,
 no hay catástofre ni tormento que pueda conmigo,
y me siento invencible, capaz de alejar la muerte.

Hay miradas como caricias,
y sonrisas con algún diente ausente
que permiten el olvido,
 que conjuran  oscuras profesías
y dan permiso a la alegría insensata de saberme viva.
de saberlas vivas.
de saberlas plenas, simples, llenas de energía.
Capaces de parar el mundo por un caramelo,
 y de escuchar asombradas y divertidas
el mismo cuento  cada día.

Entonces, cuando la noche cae lentamente
y dos estrellas rosadas descansan en su cuarto
vestida de madre, sonrío al tiempo
que se desliza sereno entre sus pequeñas manos.


autora: B. V. F.










***

sábado, 14 de junio de 2014

Hay animales volando sobre mi cuarto



Música para acompañar cambios internos y cosas nuevas:


No pido un rescate
no tengo un mensaje
no me sobran más ganas
no quiero más a nadie.

"Tinto & Glitter"

***

viernes, 13 de junio de 2014

FOGWILL


Llamándonos 


Y nunca más volvimos a encontrarnos después de la famosa charla telefónica. Puse famosa porque durante mucho tiempo aquella charla fue famosa para nosotros, y porque aunque ahora ya no hablamos más de ella –porque no hablamos más– ahora siguen hablando de ella sus amigas y los novios de ella y de sus amigas. Todos hablan, la nombran; todos siguen imaginando aquella charla de mil maneras, con mil distintos desenlaces y por mucho tiempo más, pienso, seguirán charlando todos y comentándose la charla.
Pero aquella charla es más famosa para mi corazón, porque desde entonces nunca más ella y yo volvimos a vernos. ¿En Buenos Aires? ¿Es posible que en Buenos Aires, dos, nunca más hayan vuelto a encontrarse? Sí: es posible. Ni nos vimos, ni yo la vi, ni creo que tampoco ella a mí me haya visto.
Pero desde hoy serán las dos famosas: la charla y ella. Voy a nombrarla, se llama Diana Rivera Posse y fue mi amante por un tiempo: tres meses. Es una mujer alta, de ojos notables y manos grandes y ahora va a ser famosa por esta historia de la charla telefónica que comienzo a contar.
 Diana: fuimos amantes por un tiempo. Nada serio. Nos encontrábamos algunos viernes. Salíamos a comer. Recuerdo que comimos en el antiguo restaurante japonés, en Bistró, en el griego de Córdoba y Montevideo y en la cantina El Viejo Pop de Mar del Plata.
Dormimos juntos algunos de esos viernes –nada importante– y tres noches seguidas de aquel fin de semana largo de abril que nos fuimos al mar. Por lo demás, nos vimos poco.
 Algunas mañanas llamaba a mi oficina: “estoy libre”, decía, y yo a veces arreglaba una cita, fingía un almuerzo de negocios y corría a abrazarla en mi piecita por unas horas. Era otoño: algunos mediodías de calor salimos apurados y sin bañarnos y al caer la tarde, en la oficina, yo sentía subir del saco olor a ella, olor a mí y olor a ensayo de bailarinas y perfumes mezclados.
Algunas veces la llamé yo. Atendía el padre o la madre y nos citábamos en un café después de la comida. Esas noches nos besábamos en el auto pero no nos acostábamos: ella debía levantarse temprano para sus clases y yo andaba arrastrando mis ganas de olvidarme de todo y sentarme a escribir. Llamo a esto escribir. Y ella ahora será famosa: todos sabrán desde hoy que en la fiesta de Caride nos acostamos en uno de los dormitorios del segundo piso con Equis –esa actriz peronista– y que enseguida se agregó a nuestro grupo Marcelo Siano, que trabaja en Wrigley’s y puede atestiguarlo, y que más tarde se vino con nosotros Gonzalo Roca trayendo una botella, y que más tarde los tres hombres nos sentamos a beber directamente de la botella de Chandon, mirándolas a Diana Rivera y a la estrella peronista que jugaban a morderse y hacerse marcas como gatas mientras el novio (el que había sido su novio hasta poco antes y que me dicen que ahora ha vuelto a ser su novio) bailaba en el living de la planta baja.
No sé por qué, siempre los novios verdaderos bailan cuando las mejores cosas están sucediendo en la realidad. Me lo imagino ahora al novio bailando en algún otro lugar, musical, elástico, y sabiendo que desde hoy tiene una novia famosa: Diana. Dudo que ella lo ame.
Ni a mí me amaba. Fuimos amantes, pero no nos amamos hasta la vez de aquella charla telefónica. Me había llamado ella. Era domingo; yo estaba trabajando, cansado, y necesitaba liquidar un informe para la edición de la tarde del lunes. Ella quería que le hablase. Conté qué estaba haciendo, qué había hecho la noche anterior y lo que pensaba serían mis planes para ese día y el siguiente. 
 Quisimos vernos. Casi acordamos una cita, pero después dije que no, que nos veríamos el martes, que fijaríamos la cita durante la mañana del martes.
Y yo hasta aquel domingo nunca la había amado, pero esa vez la amé:
–¿Y si nos vemos en Fred’s el martes?– sugería ella.
–Sí –dije–. Puede ser. y si no, te llamo a la mañana…
Y así comenzó todo: ella dijo que mis palabras la tocaban.
–¿Cómo? –pregunté .
–Me tocan –dijo ella–. Siento que me tocás: Me tocan.
Quise saber, pregunté más.
–¿Dónde te tocan?
–Ahí –contestó–, me están tocando ahí…
–Tocame vos –pedí y ella dijo que era “precioso”.
–No –le dije–. Eso no me toca.
–¡Sos hermoso y precioso! –repitió.
–Tampoco toca –dije.
–¡Sos asqueroso! –probó ella.
–¿Cómo asqueroso? –pregunté yo, sintiendo algo.
–¡Como un sapo asqueroso y hermoso! -contestó.
–Puta –le dije y averigué–: ¿Te toca si te digo puta?
–Sí –dijo como un suspiro–. ¡Sí! Y cuando te hablo yo… ¿Te toco?
–No, vos no. Me toco solo. Yo, me toco –anuncié–. ¿Te toca?
–¡Baboso! –ella me dijo y:
–Tortillera –le dije yo, sintiendo que respiraba fuerte, y más (pidió que le dijera más) y yo
dije “baba”, “rata”, “gata”, “tortillera” y también que la estaba tocando:
–Te toco entre las piernas con un teléfono asqueroso negro –amenacé.
–¿Sucio? ¿Enchastrado? –indicó ella.
–Sí –le juré y entonces me di cuenta que ella estaba jadeando de verdad.
No entendía por qué; quise saber:
–¿Te estás tocando, vos…?
–No; vos me tocás. ¡Cuando hablás me tocás! –susurró ella.
–¿Será porque me toco…? –Supuse y probé: –¿A ver?
–Ahora sí –decía ella–. ¡Ahora no… ! ¡Ahora… sí!
Y acertaba siempre y jadeaba. Jadeaba más cuando decía que sí, y creo recordar que
también acertaba siempre: si yo tocaba, ella decía que sí y sentía. Pero ¿dónde?
–¿Dónde? –le volví a preguntar.
–Ahí, te dije, ¡ahí…!
–¿Cómo?
–Como si yo tuviera un…
–¿Y no tenés, acaso, un…?
–Sí, pero uno igual a vos. ¡Uno igual…! –exclamó y entonces jadeó más y le dije que pronto cortaríamos la comunicación y ella dijo que también cortaría al mismo tiempo, y estoy casi seguro de que también esa primera vez cortamos juntos, al mismo tiempo.
Desde entonces no volvimos a vernos; nunca la vi, y creo que ella a mí nunca me vio. El martes, cuando la llamé desde la oficina, dijo que no quería verme. “Nunca más”, dijo. “Hablame”. Entonces ese mediodía fui a mi piecita y desde ahí la llamé.
Y seguimos llamándonos muchas veces. Siempre juntos, al mismo tiempo, hablábamos.
Adivinaba ella cada vez, decía “sí” al tocar, como suspirando y yo también sentía que sus palabras me tocaban y eso, –ahora puedo reconocerlo–, lo aprendí de ella, pero solamente me sucedió con ella.
Siempre hablábamos. Siempre llamaba ella, a veces yo. Me sucedía una cuestión de orgullo: esperar a que llamase. Siempre llamaba ella, y si yo pasaba lejos de la piecita varios días entonces calculaba que ella había estado tratando de llamarme, y la llamaba yo.
“¿Llamaste?”, preguntaba. “¡Sí!”, decía ella, “…pero no contestabas”.
¡Cuántas veces tomé el tubo del teléfono y dije: “hola” con el tono de voz que bien sabía que la tocaba y me sorprendía alguna voz distinta preguntando por mí, por “señor Fogwill”, como si el que había pronunciado aquel “hola” no hubiera sido yo!
¿Cuánto duró? Tres meses, cuatro. Para entonces, nuestra charla había comenzado a volverse famosa. Las amigas… Algunas me llamaban, decían un nombre falso, y me pedían que hablase, pero no era lo mismo. Sólo con ella –vuelvo a nombrarla– sólo con Diana, las cosas solían producirse de aquel modo. Y después todo se derrumbó. Una sola vez que nos falló, dejamos de llamarnos. Cuestión de orgullo, o miedo de que ya no pudiera tocarla con mi voz. Como ella no llamaba, tampoco llamé yo. La última vez que hablamos. sintió mi voz y dijo no, que ahora tampoco, que ya no sería más posible, que nada más valía la pena, y que ya todo se había terminado.
¿Terminado?
Ahora que todos hablan, ahora que hasta han escrito una novela con nuestro tema, ahora que todos saben la historia de la famosa charla y ahora que ella también ha comenzado a ser famosa como la charla, dudo que algo haya terminado. Creo que algo comienza: pienso que escribo y que ahora todo lo escrito vuelve a tocarla a ella y entonces vuelve eso a tocarme a mí, como un reflejo, y siento que es mejor que hayamos dejado primero de vernos, y después de hablarnos, porque hay nuevas maneras de hacernos eso, contárnoslo, mostrando a todos la verdad de lo que es nuestro amor, esta nueva manera, el mejor modo de nuestro amor.

A las amigas, a los novios de ella y de las amigas, y a todos los que escuchen en cualquier parte sus famosas grabaciones de nuestras charlas, se les formó una idea equivocada de nuestro amor. Nuestro amor no eran esas voces y ruidos que escucharon grabado tantas veces. Nuestro amor fue todo lo que hicimos y que ahora circula entre nosotros, entre todos los que en un mismo instante estaremos leyendo una vez, otra vez más, (¡más! ¡más!), la historia de la famosa charla, y a un mismo tiempo, en diferentes sitios y sobre diferentes hojas de papel, una vez más, muchas veces (más, más) de esa historia famosa de amor sintamos juntos el final.


Rodolfo Fogwill
***

martes, 10 de junio de 2014

domingo, 1 de junio de 2014

Cuento

(de la serie: "Autopsias en las autopistas")


Dead Kennedys



Son las siete de la tarde un día de mayo en Córdoba Capital. Vivo en el barrio Alta Córdoba; volví a vivir acá después de 22 años. Nada de lo que haya pasado hasta ahora, convierte a este día en uno digno de ser nombrado. Es un día como casi todos. Lunes, hace frío, mucho frío. Córdoba se volvió helada desde hace muchos años. Ni la gente del observatorio sigue investigando la cuestión de las heladas, de la nueva Córdoba helada.
Como decía, es un día como todos o casi todos. Antes de irse a la facu, Marcos pasó a visitarme. Lo hace casi todos los días, viene, me da unos besos, a veces hacemos el amor, a veces no tenemos tiempo, él se va y yo vuelvo a lo mío. No todos los días tenemos algo interesante que contar, entonces tomamos café y escuchamos algún nuevo disco, es una regla. Nos encanta estar en mi departamento de Alta Córdoba, que debe tener unos 50 o 60 años pero nunca me pasó factura del aspecto renovado que le dan las fotos de toda esta gente.

No queremos que nos importe demasiado por qué pasan las cosas. Nos hacemos las preguntas y listo, las charlamos, quedan flotando en el aire mientras nosotros salimos a caminar y nos hamacamos en el parque. Siempre hicimos lo mismo, no hay que dejar que los vacíos de sentido pasen a ser vacíos de tiempo. Nos lo recordamos cada vez que empezamos a impacientarnos.

Kennedy está muerto. Ian está muerto. Kurt está muerto y mi mamá también. A veces me pregunto por qué Marcos y yo somos tan jóvenes. Por qué seguimos siendo tan jóvenes. Ahora Marcos acaba de tocar el timbre y yo dejo el pucho sobre el platito de Totoro que él me regaló. Cuando llego a la puerta y le abro y lo veo, todo abrigado, pálido pero con los cachetes rojos, siento que pasaron años, muchos, muchos años desde que dejé el pucho en plato y llegué a la puerta.
Marcos combina con las paredes celestes, el piso parqué y mi gato. Entra, me da un abrazo muy largo, deja las cosas en el sillón y se pone a jugar con Ludovico. Ludovico quiere morder los cordones de sus zapatillas, Marcos los mueve, los hace viboritas, Ludovico enloquece y empieza a repartir rasguños; quiere, quiere tener ese cordoncito, quiere alcanzarlo y morderlo, llevarseló a mi cama y rodar de arriba a abajo, llegar a la almohada, dejar el cordón en el centro de la cama, ir al piso, tomar impulso, subir la colita y bajar la cabeza, saltar a la cama, revolcarse con su amado cordón. Ludovico siempre tan joven. Marcos juega un rato y después se cansa.
Hoy no queremos tomar café porque ya es de noche y preferimos el vino, además en un rato viene Julia y seguro, seguro nos va a agitar para que salgamos a algún lado. Julia siempre tan joven. Julia es una chica hermosa, de sedoso pelo corto y negro. Cuando llega, toda alborotada y llena de cosas para contar, habla con Marcos sobre no sé qué cosa; yo los miro y me acuerdo de la vez que Julia y yo fuimos a verlo a Agus. Tocaba con su banda de ese entonces, una banda que nos gustaba muchísimo hasta que... bueno, hasta que tuvimos que olvidarnos aunque todavía no entendamos bien por qué. No recordamos con claridad la época de ese mayo.
Esa vez Julia y yo estábamos muy enamoradas de dos amigos de Agus, el bajista y el tecladista; los conocíamos desde hace unos meses, se nos habían insinuado y nosotras tan tontas, enamoradas de otros y ni bola. Pero esa noche le rogábamos a Agus que nos hiciera gancho cuando nos fuéramos todos juntos al Buen Dios. Una de las noches más locas que viví. Mucha gente, muchos animales, muchos movimientos, uñas de colores, faroles gigantes, luces, luces rojas, azules, el auto, las ambulancias. Nos creíamos las reinas del mundo porque esa noche habíamos conseguido a Marcos y a Joaquín. Éramos las reinas aún sabiendo que ser una reina siempre dura poco, es algo efímero, como todo. Todo excepto la juventud. A la vuelta Julia se sentía inspirada y nos hizo un dibujo que todavía tengo colgado en la pared de atrás de mi cama. En el dibujo estamos todos vestidos con encaje blanco, parados arriba de un piso rayado negro y azul. Después fuimos a la terraza. Seguía siendo de noche, los faroles eran guirnaldas, decíamos, y nos reíamos de todo lo que pasaba arriba de nuestra cabeza. Estábamos grabando recuerdos y no nos dábamos cuenta.

Mayo es uno de mis meses favoritos, lo es desde antes de que el frío empezara en enero y terminara en diciembre. Mayo siempre es un mes interesante, pasan cosas raras. Fue en mayo que empezaron las heladas y fue en mayo que todos empezamos a conocernos más las caras. O el mayo del año pasado, o del otro año, o hace dos, ya ni me acuerdo, que fue lo del fuego. Una sensación increíble salir de ese cine, todos negros y sin un rasguño, los bomberos apenas nos arrastraron un poquito y nosotros recuperamos el movimiento a los 10 segundos. Esa cosas que solo pasan en mayo y siendo tan joven, siempre tan jóvenes.

Ya son las diez y pico, Julia nos insiste con ver esa banda que toca acá a la vuelta, en su bar favorito. Terminamos cediendo pero antes Marcos se va a dar una ducha. La cuestión de la juventud empieza a impacientarme en serio. Por qué será que... Amor, no te marees más, si? Es algo que no podemos resolver y seguro estamos imaginandoló, es una sensación, una subjetividad, ni que hubieran pasado cien años. Andá a distraerte un rato con Julia, reíte, yo me baño y vamos.
Sí, mejor, puede ser que tengas razón. Julia está en el balcón, entra un viento helado por la puerta ventana; parece que quiere saltar. No sé por qué se mueve así, recién estaba tan contenta, tan acelerada después de esa línea, Julia es una chica rara. Pero ahora no importa cómo es Julia, yo estoy fumando un pucho, no sé qué hacer y me escondo en la escusa de que está siguiendo el ritmo de Bowie, de que en realidad no quiere saltar; me escondo atrás del humo que me envuelve, que ahora es una nube enorme, enorme, de humo blanco, como el del cine, como el de los bomberos, como el de las heladas y las tardes frías en las hamacas. Pero el pucho se está acabando y después de eso, claramente, voy a tener que actuar, ¿pero qué le voy a decir? Julia, no saltés, para qué, si sos tan joven, si vas a volver a ser tan joven, por cuarta, quinta vez, siempre tan joven; Julia tan joven y hermosa. Se me acabó el pucho y ahora Julia está en el borde y empieza a hacer equilibrio en el balcón, grita algo, se siente rara, quiere atravesar el aire, quiere vivir el límite de ella misma y dejar de ser siempre tan joven. Pero, ¿qué le voy a decir? Yo nunca sé qué decir.


*** 

sábado, 31 de mayo de 2014

CAMUS


* Aprender la justicia y la moral es juzgar lo bueno y lo malo de una pasión por sus efectos.

* Estoy harto de vivir, de obrar, de sentir para desmentir a éste y dar la razón a aquel. Estoy harto de vivir según la imagen que otros me dan de mí. Yo decido la autonomía, reclamo la independencia en la interdependencia. 

* Siendo como somos, valientes y orgullosos y fuertes... si hubiéramos tenido una fe, un Dios, nada habría podido hacernos mella. Pero no teníamos nada, hubo que aprenderlo todo y vivir solo en función del honor que tiene sus flaquezas.



(fragmentos de 'Notas y Proyectos' sobre El primer hombre encontrados entre sus hojas luego de su muerte;
Albert Camus)

lunes, 26 de mayo de 2014

SILVINA OCAMPO


Entre los recuerdos más vívidos de mi infancia mencionaré: un perro lanudo, blanco, llamado Jazmín; una virgen de diez centímetros de altura; el retrato al óleo de mi abuelo materno, que ya he mencionado; y una enredadera con flores en forma de campana, de color anaranjado, llamada Bignonia o Clarín de Guerra.
Vi al perro blanco en una especie de sueño y luego, con insistencia, en la vigilia. Con una soga lo ataba a las sillas, le daba agua y comida, lo acariciaba y lo castigaba, lo hacía ladrar y morder. Esta constancia que tuve con un perro imaginario, desdeñando otros juguetes modestos pero reales, alegró a mis padres. Recuerdo que me señalaban con orgullo, diciéndoles a las visitas: "Vean cómo sabe entretenerse con nada". Con frecuencia me preguntaban por el perro, me pedían que lo trajera a la sala o al comedor, a la hora de las comidas; yo obedecía con entusiasmo. Ellos fingían ver el perro que sólo yo veía; lo alababan o  lo mortificaban, para alegrarme o afligirme.
El día en que mis padres recibieron del Neuquén un perro lanudo blanco, enviado por mi tío, nadie dudó que el perro se llamara Jazmín y que mi tío hubiera sido cómplice de mis juegos. Sin embargo mi tío estaba ausente desde hacía más de cinco años. Yo no le escribía (apenas sabía escribir). "Tu tío es adivino", recuerdo que me dijeron mis padres en el momento demostrarme el perro: "¡Aquí está Jazmín!". Jazmín me reconoció sin asombro; lo besé.


fragmento del cuento Autobiografía de Irene del libro Autobiografía de Irene (1948)

***

*


Córdoba, 35°.
La vereda está pintada de nubes rojas
y yo no puedo dejar de pensar en ese dibujo.
Deán Funes y Gral. Paz un viernes en hora pico.
Espero el colectivo mirando la frontera,
la delgada línea,
que divide los edificios del cielo azul.

El contraste es mortal;
yo sigo siendo un pedazo de carne que espera.

El concreto que alguna vez fue blanco
está quemado y lleno de smog.
Parece una animación,
un gran dibujo de líneas negras bien marcadas.
Los balcones y la ropa colgada en la soga:
todo es parte de lo mismo,
y bien podríamos ser una hoja de papel canson
dibujada por un gigante.

La vereda está pintada de nubes rojas.
Mi piel está pintada de nubes rojas.
En el piso de la gran avenida
descansa un dibujo en blanco y negro:
la gente hecha de cajas.
Tengo una única certeza arrasadora,
ellos no son la muerte. 


***

Galaxio Micasa



***

domingo, 25 de mayo de 2014

No hay nada que me apure a querer ser un aeropuerto



letras de canciones inventadas de a dos un viernes a las tres de la mañana


Genaro Aeropuerto



***

Úrsula



serie: 'Dibujos de criaturas de otro lado encontrados abajo de la cama'

#2 : Úrsula 



***



Rebeca


Salgo a la vereda, 
estoy caminando
estoy caminando por la vereda de mi casa 
me llamo Rebeca pero a quién le importa estoy caminando
empieza a llover muy despacito 
en la vereda de la calle 35 la calle en donde empezaron
a crecer los cuerpos;
 desde hace un año nos acosan.
Los cuerpos con ventanas en la calle 35 se suceden como fotos
fotos muy lentas igual que el agua de la lluvia que cae
y me acaricia la cabeza y después me golpea 
me golpea fuerte
me golpea la calle 35 porque me llamo Rebeca, che, 
¿y vos no sabés qué significa Rebeca?, 
no me importa, yo sigo caminando
de repente crece un cuerpo en frente mío 
en la mitad del camino aparece este recién nacido color celeste pastel  
me ve y me dice hola mamá te amo:

hola mamá te amo.

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viernes, 23 de mayo de 2014

disco



Unknown Mortal Orchesta 





i dance like a disco

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lunes, 19 de mayo de 2014

sábado, 17 de mayo de 2014

Bi japi


Tengo la obsesión de dibujar ojos;
les hago cosas adentro: limones, gatos,
faroles, un sombrero, ciudades.
Vuelvo a escribir un poema sobre cucuruchos
 y adolescencias. La típica.
Qué es la juventud,
por qué escribo sobre eso,
por qué me da tanto miedo que se vaya
qué es la juventud
qué es dejar de ser juventud. Si una parte de mí estuviera en el ’93
lo podría decir mejor. Si mañana me despertara en
el ‘93
y el año que viene volviera a ser 93
y el otro año, y el siguiente. Y así. 
Pero no se trata de eso. Se trata de fingir que 
nunca vamos a ser viejos,
de hacernos que comprendemos la juventud porque
la llevamos al extremo. Eterna y dorada y bla bla bla.
Todos
hacemos lo mismo: dibujamos ojos raros,
escuchamos música freake, usamos cucuruchos para
rebelarnos.
Nos hacemos los locos
aunque sólo seguimos la corriente desde una esquina.
Y por eso lo hacemos. Nadamos 
como queremos porque  
somos como todos y todos somos lo mismo,
a final nos rebalsa el agua.  


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viernes, 16 de mayo de 2014

Alegrías





¿en qué radican? ¿qué es lo que traspasa en dos minutos la inmovilidad de la no alegría? ¿por qué la alegría es algo más efímero pero poderoso que la incertidumbre de un cambio de humor repentino? 


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lunes, 12 de mayo de 2014

Criaturas de otro lado


Por eso nos
miramos a los ojos. Cuatro filas de 8 humanos enfrentados
mirandosé fijamente,
apenas pestañeando,
apenas pestañeamos,
cuatro filas bien derechas y meticulosas, nadie se sale de su lugar,
nadie se deja de mirar, nadie se deja caer.
Atrás de las cuatro filas se ve todo negro,
los asteroides nos miran obnubilados porque 
nadie mueve un centímetro de su cuerpo, porque nadie de los 8 humanos
de las cuatro filas derechas y meticulosas
es capaz de deducir de sus miradas que son criaturas de otro lado,
que somos criaturas de otro lado.
De los ocho humanos que formamos parte de las filas azules
ninguno de nosotros
ninguno de nosotros 8
nadie
nadie ninguno pestañea ni nota que
estamos habitando este lugar desde hace años y
que nunca abandonamos esta posición ni dejamos de mirarnos,
estamos en la fila azul y somos ocho,
venimos de algún otro lado.
Somos humanos o somos autómatas
o las dos cosas. No lo sabemos.
Sacamos conclusiones apresuradas,
sentimos cosas apresuradas,
nos ahogamos apresuradamente en el dolor
y volvemos apresuradamente a la alegría. Nos enamoramos
así de rápido y nos aburrimos así de rápido.
Qué seremos entonces,
nosotros 8 que somos de otro lado,
criaturas como todos
porque todos somos criaturas, los 8 y los otros 8 de todo el universo.
Tenemos ojos gigantes llenos de ciudades adentro,
como todos,
ciudades en donde infinitos grupos de cuatro filas
de 8 humanos se miran fijamente: acá
no pestañeamos,
no mentimos más de lo común,
no jugamos a la soga,
no nos drogamos,
no escuchamos rock. Todos estamos en este lado y por eso
nos miramos hasta agotarnos,
buscamos  otro lugar porque
queremos otra cosa.


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domingo, 11 de mayo de 2014

Psyche * M A


no a todas las bandas las descubrís o redescubrís en el momento adecuado, el clima o lo que crece del mundo adentro nuestro no siempre acompaña. cuando eso pasa, cuando la canción encaja como piezas de rompecabezas, cuando la habitación amolda sus paredes a cada nota, cuando el ropero se convierte en la canción, cuando la cama, la alfombra, las fotos, los dibujos, las revistas, los libros, la cámara de fotos arriba de la mesa, el almohadón, el atado de puchos, tu cuerpo. cuando la canción rearma todo en un rompecabezas y afuera el cielo está nublado de tanto frío, se cumple esa frase tan trillada: la música nos viaja.




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Nada de frases sensibles e ingeniosas





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miércoles, 7 de mayo de 2014

Tambor de arranque


Ahora espera a que caliente la serpentina del lavermín para entrar a bañarse. Una vez que el agua suelta vapor, Leo se desnuda.
A veces el caudal pierde fuerza y el lavermín se enfría. Él cree que depende de su propia concentración, del tiempo exacto que hace falta para bañarse. Todo un arte. Concentrarse, entrar y salir a tiempo.
Cuando logra hacerlo sin que el agua se enfríe por completo, Leo se siente sólido, como al final de un trabajo bien hecho. Es algo que dura solamente un momento pero durante ese instante siente que sirve. También piensa que en esos momentos la suerte lo acompañó.
Piensa ahora "el ángel del agua caliente" y mientras raspa la toalla contra el pecho lo dice:
-El ángel del agua caliente.



Francisco Bitar; Tambor de arranque
Santa Fe
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Descarga eléctrica



Todos necesitamos
una descarga eléctrica
de vez en cuando.
Unos buenos 128 voltios
que nos hagan girar la cabeza
y seguir caminando
aún sin ver donde se va
ni donde se llega.
Vinimos para ser
y hacer mugre,
para oler a dolor
y oler el dolor
de los demás.
Mentir,
jugar con palabras
y pudrirnos solos.
Por eso es que necesitamos
terapia de shock.


Macarena Murugarren
Córdoba

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domingo, 4 de mayo de 2014

A mí no me gustan las mariposas


Todo muy lindo hasta que
me acuerdo de lo que pasó.
La presión en el pecho
equivale a la presión de asumir
tajantemente (como el nunca más)
el comportamiento de una chica de 20 años.
No sé qué es comportarse como una chica de 20 años,
y si lo sé,
no quiero saberlo.
Los desenlaces equivalen a
una bolsa de plástico transparente
con mariposas rojas atrapadas adentro;
equivalen a un árbol con miles de mariposas
rojas pegadas en sus ramas;
y yo odio las mariposas.

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sábado, 3 de mayo de 2014

1962 / 2013


El vacío que nos separa
atravesarlo todo sin destruir nada.
Sistema perceptivo
hoy es 12 de anarquía de 1962
no había nacido este árbol del cual me alimento
pero sí el fruto, del cual se extrajeron sus semillas.
Mi abuelo y mi nieto están vivos
puedo moverme hasta sus ojos
que son mis ojos,
acá tengo una nuez
la abro y la meto en mi boca
su carne es mi caramelo preferido.
Tu nombre suena en mi mente el resto de la tarde
el mundo no puede interponerse entre nosotros
porque no sabe que estamos unidos.


Manuu Kápilan
Córdoba
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lunes, 28 de abril de 2014

Raquel



Raquel es un misterio,
cuando la familia habla de ella se me pone
la piel de gallina. Veo en la repisa del living de mi abuelo
la única foto en la que la vi. Mi tío casi ni la nombra,
mi abuelo no la quería y mi abuela ya no está.
Mi mamá tampoco
y mi papá solo conoció el hermoso recuerdo
que ella guardaba de Raquel, su tía
favorita. Raquel
murió relativamente joven, sin hijos, enamorada de un
empresario opuesto a sus ideales,
mucho más grande que ella y casado,
que también murió de
cáncer. Su relación era muy liberal, dicen, ella solo dependía 
de ella, nada de amor burgués. Mi abuelo
la tildaba de zurda y ella de facho. Raquel
se enfrentaba a él en las charlas políticas e iba a velatorios
como el de Agustín Tosco, antes de escapar 
de Alta Córdoba a Buenos Aires,
perseguida por la represión política.
Marxista y amante del arte,
toda hermosa
y joven,
tan joven que los años le tenían miedo,
tan joven, Raquel,
Raquel la de la foto que me invoca,
más joven que yo.
Esa foto me paraliza, me habla al oído, Raquel
me está queriendo
decir algo, a través de los años
y más años,
a través del blanco y del negro,
yo puedo sentirla. 
Raquel es uno de los tantos misterios de mi familia,
otra sombra que jamás voy a poder debelar. La única que
me queda es agarrar los libros que dejó
y devorarlos,
y devorarla a ella,
a su recuerdo
a lo que alguna vez fue: una persona
una persona que llora
una persona que trabaja y llega a su casa cansada
una persona que toma un café
una persona que sale a caminar un día nublado
una persona peronista;
zurda
zurda
zurda peronista.
Raquel me inquieta más que la infancia de mi propio
abuelo, el facho.
Raquel me habla, desde lejos, desde una foto,
y yo no voy a dejar que muera
la voy a congelar,
acá, ahí,
toda joven y hermosa, como la estoy viendo ahora,
una imagen fantasmal
rebalsada de contenido:
Raquel, te estuvimos esperando mucho tiempo,
nada de lo que está vacío por acá
puede representarte. 












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viernes, 25 de abril de 2014

Luy


Yo lo vi arrugar al Diego.
Puedo errar, pero 8 de 10 a que estoy en lo cierto.
Fue al final de su carrera.
Venía de errar 3 de 4 penales seguidos
y contra Central, allá, hubo otra oportunidad.
Y pidió la pelota.
Eligió un palo; el arquero fue para ahí, y lo contuvo
pero dando rebote. Y ahí, cuando la tenía para empujarla
al Diego le tembló la pera.
Busquen en el video.
Estudien el lenguaje corporal.
Una rareza, como que el ahora entrenador haya perdonado a Verón
después que éste, siendo compañeros de pieza, en Boca,
lo mandara en cana.
Salió a decir que el 10 desaparecía un rato todas las noches
y que volvía muy exitado, como fuera de sí.
Botón.-


Vicente Luy; Plan de operaciones
Córdoba
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martes, 22 de abril de 2014

Carry the zero


esta canción me está queriendo decir algo. yo la escucho y me habla, estamos atadas con una soga: me agarra toda la carne de la parte de atrás de mi alma y me tira hacia ella
yo s é
que algo pasa entre nosotras que me está queriendo decir algo. que todo este disco me pide a gritos que lo reproduzca una-yotra-vez y lo mire a la cara y le diga que nada me va a derribar mientras lo escuche
hace varias semanas que no puedo escribir un poema
estoy bloqueada pero no de angustia
es que el poema me está protegiendo 
es que el poema no va a dejarme caer porque lo tengo 
ahí
gestandosé,
como las canciones,
como carry the zero que me dice algo 
que yo s é escuchar

Sigo siendo escéptica en el fondo, lo sé
por eso canto a gritos un disco que me dice que me ama
y me abandona porque me Ama 























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lunes, 21 de abril de 2014

ANDATE A DORMIR


Ketrolac, ibuprofeno 600, diclofenac.
Rivotril,
Clonacepan. Té de melisa, de tilo o de
boldo.
Un vaso de leche fría. Vos pedile que
Él te escucha.

Cuatro hermanos equivalen
a dos camas cuchetas: Una de caño, la
otra de madera.
La cómoda verde y el ropero que
dividió la pieza en dos para que estén
bien separados
los nenes de las nenas.


Mariela Gouric 
Bahía Blanca
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miércoles, 16 de abril de 2014

people always look better in the sun


las personas (en la niebla) se ven más profundas, tienen huecos hermosos y llenos de misterio que hace inevitable la belleza de un día gris. pero el otoño invita y todo el sol nos deja movernos con tanta alegría que pareciera como si la libertad (de verdad) existiera 




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sábado, 12 de abril de 2014

Mi ventana da al polo norte


Siempre quise tener un cuarto como el de Arnold.
Ponerme auriculares, agarrar la campera,
y salir a caminar. Mojarme con la lluvia,
alejar los ruidos de la calle con el movimiento
de las nubes. Caminar hasta que se me acaben
las canciones, caminar hasta que se me acaben
las ideas y los huesos, caminar hasta olvidarme lo
que es caminar. Sentarme en el banco de alguna plaza
que se deje mojar por el agua
que me llene de barro hasta la punta
de mi nombre, refugiarme abajo de las goteras de los árboles.
Llegar a mi casa toda mojada, colgar el saco en la entrada
y subir la escalera de madera.
Y saber
que el vidrio de la ventana gigante
que adorna el techo de la habitación,
justo encima de mi cama,
está empañado por la confluencia de todas las almas,
por las voces que salen todas juntas a despedir
el agua
que emana de la calle y no del cielo
para después subir hasta el vidrio,
en el medio del silencio,
y llenarlo de hielo arriba mío. 






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